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lunes, 5 de enero de 2015

Distintas lenguas, distintas culturas...




DISTINTAS LENGUAS, DISTINTAS CULTURAS,  
DISTINTAS VISIONES DEL MUNDO

La diversidad

La diversidad hace que el mundo sea interesante y el hecho de estar con gente muy diferente a nosotros nos enseña mucho. Creo que saber escuchar a los demás es un don, ya que todo el mundo puede enseñarte algo que no sepas y no importa el origen, la edad ni la formación de la persona que habla. Todos tenemos algo inteligente que aportar a los demás, algo positivo y una visión única de las cosas, que precisamente por ser única, es interesante. Es un placer poder compartir tu vida con gente diversa, ya sea de tu país o de otro diferente, ya comparta tus ideas políticas o defienda otras distintas y ya tenga la misma o distinta filosofía y forma de vida. Donde hay libertad y tolerancia, hay diversidad y todo a tu alrededor es rico y te enriquece. Donde se impone algo como verdad absoluta, el mundo se vuelve gris, absurdo e irreal. Porque el mundo es esencialmente diverso y es fundamental respetar su esencia.

Lenguas, culturas y visiones del mundo

Hablando de lenguas, comparto la visión de Alfonso Reyes: “Una lengua es toda una visión del mundo, y hasta cuando una lengua adopta una palabra ajena suele teñirla de otro modo, con cierta traición imperceptible. Una lengua, además, vale tanto por lo que dice como por lo que calla, y es dable interpretar sus silencios”.
Podemos encontrar diferencias muy curiosas en la percepción de nuestro entorno que quedan plasmadas en la lengua. Un ejemplo que me gusta mucho es la variedad de blancos que existe en la cultura inuit. Los inuits son lo que muchos conocemos como esquimales: pueblos indígenas que habitan en las regiones árticas de América y parte de Siberia. La denominación “esquimal” resulta peyorativa porque su significado es “comedor de carne cruda”, de ahí que se prefiera llamarlos “inuits”. Dicho sea de paso, los inuits, a diferencia de los marineros europeos que llegaban a su inhóspito hábitat ártico, esquivaban enfermedades como el escorbuto gracias a su costumbre de comer carne cruda, ya que al cocer la carne, desaparecen muchas de sus vitaminas. Y, volviendo al color blanco, se dice que los inuits distinguen más de 30 tonalidades de blancos y esta distinción garantiza su supervivencia. En cambio, para nosotros, el blanco suele ser uno y no necesitamos hacer una observación profunda de sus matices.  
 
En relación a la idea de que el silencio es interpretable, recuerdo cuando nuestro profesor de pragmática intercultural nos habló de que los navajos guardaban largos silencios, habitud que era malinterpretada por los colonos europeos. Esto costó la vida a algunos de ellos, ya que los europeos consideraban sospechosos esos silencios y veían la traición implícita en ellos. Para los navajos, el silencio significa cortesía, reflexión y equilibrio. Eran más cuidadosos con sus palabras porque creían que por medio de ellas estaban construyendo el mundo a su alrededor.

                Uno de los libros más interesantes que he leído no trata de la lengua de manera específica, aunque pueden encontrarse referencias a ella. Se trata de “Nuestra especie”, del antropólogo Marvin Harris, una obra de divulgación sobre nuestro origen, el origen de la cultura, distintas costumbres en distintas culturas o diferencias entre los dos sexos. Un apartado de este libro habla de los signos que usan los simios, que pese a no tener una lengua, utilizan expresiones faciales y lenguaje corporal. Dentro de los humanos, el lenguaje corporal también varía de una cultura a otra, de modo que es otro aspecto a considerar junto con la lengua y sus silencios. Por ejemplo, nuestro gesto de asentir con la cabeza moviéndola de arriba abajo significa “no” en Bulgaria y el norte de la India, mientras que moverla de lado a lado significa “sí”.

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